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    El Centro Cultural San Clemente acogió esta semana el acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco en el XXVIII aniversario de su asesinato a manos de ETA. El Ayuntamiento de Toledo se sumó así a la iniciativa promovida por la Fundación Miguel Ángel Blanco, que ha impulsado conmemoraciones en toda España para recordar al concejal asesinado en 1997.

    Tributo a las víctimas del terrorismo

    El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, fue el encargado de leer el manifiesto junto a varios concejales de la Corporación Municipal, en un acto que sirvió para reivindicar la vigencia del espíritu de Ermua y rendir tributo a todas las víctimas del terrorismo.

    Velázquez recordó cómo hace 28 años “miles de toledanos salimos a las calles para manifestarnos en contra de una auténtica barbarie” y subrayó que el asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso un punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo.

    “Tenemos la responsabilidad de hacer que ese espíritu de Ermua y su recuerdo permanezcan vivos”, señaló, al tiempo que reconoció que aquel crimen impulsó a muchas personas a implicarse en política “por el mero hecho de defender sus ideas”.

    Principios de libertad, pluralidad política, tolerancia y compromiso democrático

    El alcalde también fue tajante al afirmar que “si hay alguien que todavía critica que se mantenga la memoria, la dignidad y la justicia, es porque está al lado de los bárbaros, de los asesinos, y de aquellos que todavía hoy siguen sin pedir perdón”.

    El manifiesto leído en el acto recuerda que “Miguel Ángel Blanco representa los principios de libertad, pluralidad política, tolerancia y compromiso democrático” y denuncia la legitimación del terrorismo y la impunidad que aún sufren muchas víctimas. “ETA ya no mata, pero su legado permanece”, recoge el texto, que también hace un llamamiento a defender una memoria democrática que rechace el blanqueamiento del terror y la banalización de la violencia.

    El acto concluyó con la proyección de la película La Infiltrada.

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