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    Toledo rinde culto y devoción a la Virgen de la Paz con motivo de su festividad, el día 24 de enero, en la iglesia de San Andrés. La festividad en honor a la imagen de Nuestra Señora de la Paz de Toledo guarda una estrecha relación con la historia de la ciudad.

    La tradición relaciona esta advocación con la reconquista de la ciudad en el año 1085 por Alfonso VI, cuando la Catedral volvió al culto cristiano, y desde entonces su veneración se ha difundido a otros lugares del mundo.

    La Hermandad de Nuestra Señora de la Paz ha informado de que se celebrarán cultos los días 22, 24 y 25 de enero, en la iglesia parroquial de San Andrés, donde la imagen de la virgen presidirá los actos desde un altar efímero, especialmente dispuesto en el presbiterio del templo.

    El jueves 22 de enero se celebrará una misa rezada en recuerdo de los hermanos difuntos a las 19:00 horas, y, posteriormente, tendrá lugar la Asamblea anual de la Hermandad. Durante los días de culto, quienes lo deseen podrán formalizar su inscripción como nuevos miembros de la cofradía.

    El sábado 24, se oficializará la Santa Misa en honor a la Virgen, a las 19:00 horas, y, al día siguiente, domingo 25, se celebrará la Fiesta Principal de la Hermandad, con la Solemne Función Principal a las 12:30 horas, presidida por el consiliario de la Hermandad y párroco de San Andrés, don José Ángel Jiménez Frutos. La celebración eucarística concluirá con el canto del himbo a la Virgen de San Andrés.

    Además, tmás de 300 cofrades recibirán la tradicional rosca y, tras la misa, se compartirá un momento de convivencia en la plaza de San Andrés, donde todos los asistentes podrán degustar vino dulce y roscas ofrecidos por la Hermandad.

    Historia de la Virgen

    La festividad también remite a un hecho anterior ligado a San Ildefonso, arzobispo de Toledo, fallecido el 23 de enero de 667, a quien la Virgen descendió para entregarle una casulla como reconocimiento a la defensa de su pureza y virginidad. Este milagro dio origen a la celebración de la Descensión de Nuestra Señora, la cual se fijaría para el día siguiente de su onomástica.

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