Los trabajadores del Hospital Virgen del Valle (HVV) de Toledo han hecho público este martes un manifiesto en el que expresan su rechazo al traslado del centro al Hospital Universitario de Toledo (HUT) y solicitan a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que reconsidere una decisión que, a su juicio, supondría una pérdida irreparable de camas geriátricas en la provincia.
En el documento, firmado el 28 de enero, los profesionales recuerdan que el envejecimiento de la población es un fenómeno creciente que tiene un impacto directo en el sistema sanitario, especialmente en Castilla-La Mancha y, de manera particular, en la provincia de Toledo. Según las previsiones demográficas, el porcentaje de población mayor de 65 años podría alcanzar el 30,5% en 2055.
El Hospital Virgen del Valle cuenta con 160 camas dedicadas a la atención geriátrica, que en los últimos años se mantienen prácticamente al completo. De hecho, según indican los trabajadores, en determinados periodos del año el servicio llega a atender entre 190 y 200 pacientes, lo que obliga a habilitar camas adicionales en otros centros como el Hospital Provincial.
Los profesionales consideran necesario aumentar el número de camas de geriatría en el Hospital Universitario de Toledo, pero advierten de que el cierre del Virgen del Valle supondría eliminar un recurso asistencial especializado, con una larga trayectoria en la atención a pacientes mayores, frágiles y dependientes.
El manifiesto subraya que el HVV es un centro adaptado a las necesidades del paciente geriátrico, con un entorno tranquilo, accesible y centrado en una atención más humanizada. Señalan que este tipo de pacientes no suele requerir alta tecnología, sino personal especializado y un espacio adecuado, y recuerdan que el hospital dispone de servicios como laboratorio y radiología, además de sistemas de traslado para pruebas complementarias cuando son necesarias.

Los trabajadores destacan también que los hospitales especializados en crónicos y mayores han demostrado ser eficientes desde el punto de vista económico y asistencial, motivo por el que otras comunidades autónomas están apostando por este modelo.
Según indican, tanto los profesionales del centro como los pacientes y sus familias se oponen mayoritariamente al cierre. Hasta la fecha, aseguran haber recogido más de 8.000 firmas en contra del traslado y haber remitido cartas al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y al consejero de Sanidad, sin haber obtenido respuesta.
En el documento expresan su preocupación por las consecuencias que tendría el traslado de los pacientes a un hospital de mayor tamaño y más saturado, lo que, a su juicio, podría afectar negativamente a la calidad de la atención. Por todo ello, solicitan que se reconsidere una decisión que consideran “un error histórico irreversible” y que, advierten, podría poner en riesgo la atención sanitaria a las personas mayores.
