El patrimonio cultural de Castilla-La Mancha es tan extenso como valioso, y uno de sus grandes tesoros se alza en la provincia de Toledo, a la entrada de la localidad de Seseña. Se trata del Castillo de Puñoenrostro, una imponente fortaleza medieval que domina el paisaje desde un cerro estratégico y que constituye uno de los principales símbolos históricos del municipio.
Construido en el siglo XIV, el castillo se ubica en una posición privilegiada, controlando la antigua vía de comunicación que conecta Illescas con Esquivias, lo que evidencia su función defensiva y de control territorial. Su relevancia histórica se consolidó cuando fue cedido por el rey Enrique IV de Castilla a su secretario y contador mayor, Don Diego Arias de Ávila, convirtiéndose posteriormente en propiedad de sus descendientes, los condes de Puñoenrostro. La fortaleza y su dehesa permanecieron en manos de esta familia hasta mediados del siglo XIX, cuando fueron vendidas en 1862.
Desde el punto de vista arquitectónico, el Castillo de Puñoenrostro destaca por la monumentalidad de su estructura. El recinto fortificado cuenta con foso, antemuro o barrera artillera, murallas y una impresionante Torre del Homenaje, que ocupa gran parte del conjunto. Esta torre, de planta cuadrada, presenta cubos en las esquinas y alcanza dimensiones notables: cerca de 40 metros de lado, 35 metros de altura y un recinto exterior de casi siete metros de anchura, lo que la convierte en una de las más imponentes de la provincia.
Las murallas, de unos 12 metros de altura, se encuentran hoy desprovistas de su coronamiento original, aunque conservan su potente traza defensiva. En las esquinas se levantan cuatro torres circulares, cuyos remates sobresalientes se apoyan sobre originales canes cuadrados, un elemento arquitectónico poco habitual que aporta singularidad al conjunto.
El acceso principal al castillo se sitúa en el lado sureste, mediante un arco de medio punto flanqueado por dos cubillos defensivos. Antiguamente, este punto de entrada contaba con un puente levadizo, hoy sustituido por un puente fijo que salva el foso que rodeaba la fortaleza.
Aunque el interior del castillo sufrió un importante deterioro con el paso del tiempo, aún se conservan elementos de gran valor histórico. Destacan varias bóvedas en los pisos de la torre, tres caballerizas subterráneas abovedadas y un amplio patio interior empedrado, que permiten imaginar la vida cotidiana y militar que albergó el recinto durante siglos.
El Castillo de Puñoenrostro no solo es una joya del patrimonio medieval de Seseña, sino también un referente del legado histórico de la provincia de Toledo y de Castilla-La Mancha. Su silueta, visible desde distintos puntos del municipio, continúa recordando la importancia estratégica y cultural de esta localidad, invitando a vecinos y visitantes a descubrir y valorar un pasado que sigue muy presente.


