El voluntariado de Cruz Roja se moviliza en Toledo mañana sábado contra la basuraleza

El voluntariado de Cruz Roja se moviliza en Toledo mañana sábado contra la basuraleza. Más de 1.000 personas voluntarias llevarán a cabo grandes recogidas colaborativas de residuos en unos 73 de enclaves naturales de 22 provincias de nuestro país.

Cruz Roja se suma así a la campaña ‘1m2 contra la basuraleza’, impulsada por el proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes y que permitirá mañana sábado liberar a la naturaleza de residuos abandonados en todo el país.

El ayuntamiento se une a Cruz Roja

El Ayuntamiento de Toledo colabora mañana sábado, 11 de junio, con Cruz Roja en la iniciativa ‘1 metro cuadrado contra la basuraleza’ que tendrá lugar en el entorno de la ermita de la Bastida a partir de las 09:30 horas. Como han destacado desde la organización, el año pasado se batió récord de participación con 1.077 puntos de recogida de residuos en el país, mientras que en 2020 se recogieron 13,4 toneladas de basuraleza gracias a los 12.500 voluntarios y voluntarias que participaron en el proyecto.

De esta forma, el Ayuntamiento y Cruz Roja se suman a la campaña para recoger residuos en el entorno de la Bastida a partir del término basuraleza, un concepto acuñado por el Proyecto Libera, que define la contaminación de los entornos naturales por residuos de origen humano, como los envases de comida, latas de conservas, bolsas de plástico, botellas de cristal, tetrabriks, latas, incluso viejos colchones y neumáticos, así como mascarillas o guantes.

El objetivo de esta gran recogida

El objetivo de esta gran recogida colaborativa de residuos no son los kilos recogidos. El fin fundamental es concienciar sobre el impacto de la basuraleza. “El objetivo de la campaña ‘1m2 contra la basuraleza’, que se refiere a todos aquellos residuos que son encontrados en la naturaleza y vienen derivados de la acción humana, es incidir en la prevención para que los residuos que generamos no sean abandonados en entornos naturales”, indica Sara Casas, responsable de esta intervención en Cruz Roja.

“Uno de los residuos que más nos preocupan por su creciente aparición en el medio natural es el proveniente de los guantes y mascarillas que usamos para protegernos frente al COVID-19. Está demostrado, que estos residuos pueden generar diversos impactos negativos tanto en entornos terrestres como marinos, tales como la muerte directa de especies, convertirse en un vector de enfermedades o afectar a la salud humana; por lo que evitar que lleguen a la naturaleza es fundamental”, afirma Sara Casas.

80% de las especies de flora y fauna terrestres

Como informan desde la organización, los bosques albergan más del 80 por ciento de todas las especies de flora y fauna terrestres. Son considerados el pulmón del planeta, junto con selvas y manglares, por contribuir a la disminución del dióxido de carbono presente en la atmósfera y, por tanto, a frenar el aumento de la temperatura de la Tierra. Sin embargo, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en los últimos 30 años -entre 1990 y 2020- el planeta ha perdido 178 millones de hectáreas de bosque.

Pero no solo los bosques se han convertido en lugares amenazados por la basuraleza. Los datos, como explican, son estremecedores: Ocean Conservancy indica que en 2025 podría llegar a haber 250 millones de toneladas de plástico en los océanos, además, la nueva economía de los plásticos presentado hace dos años en el Foro Económico Mundial adelantó que si no se tomaban medidas en 2050 el peso de los plásticos será superior al peso de todos los peces del planeta.

 

 

 

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