El Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Toledo ha puesto de relieve el papel estratégico que desempeñan los profesionales de la edificación en el cumplimiento de los objetivos marcados por la Agenda 2030, especialmente en lo relativo a sostenibilidad, eficiencia energética y mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.
Desde la institución colegial, presidida por Javier Jiménez, se recuerda que la eficiencia energética constituye uno de los pilares fundamentales de este marco europeo, con metas claras como la reducción del consumo de combustibles fósiles, la disminución de la demanda energética y la mejora del comportamiento energético de los edificios. Para lograr estos objetivos, el Colegio subraya la necesidad de impulsar la rehabilitación energética del parque inmobiliario existente.
En este contexto, Cristina Ariza, miembro de la Junta Directiva del Colegio, señala que la rehabilitación energética “representa una oportunidad real para mejorar el confort de las viviendas, reducir el consumo energético y avanzar hacia un modelo más sostenible, actuando sobre edificios ya construidos, que concentran una parte muy significativa del consumo”.
El certificado de eficiencia energética se consolida como una herramienta técnica esencial en este proceso. Obligatorio desde 2013 para la compraventa o alquiler de viviendas, este documento, elaborado por técnicos cualificados, ofrece información detallada sobre el estado energético de los inmuebles. “Un certificado bien elaborado y correctamente explicado permite al ciudadano comprender cómo funciona su vivienda, cuál es su consumo y qué mejoras puede acometer para hacerla más eficiente”, explica Ariza.
Entre los datos que aporta el certificado se encuentran indicadores como el consumo de energía primaria no renovable, las emisiones de dióxido de carbono y la demanda energética del edificio. La correcta interpretación de estos parámetros resulta clave para diseñar actuaciones de rehabilitación eficaces, adaptadas a cada inmueble y con un impacto real en la reducción de emisiones.

El Colegio destaca asimismo el papel fundamental del aparejador en estos procesos, gracias a su conocimiento de los sistemas constructivos utilizados en los edificios según la época en la que fueron construidos. Esta experiencia permite ofrecer un asesoramiento técnico ajustado a cada caso. “Saber cómo y cuándo se construyó un edificio es esencial para proponer soluciones realistas y técnicamente viables”, apunta Ariza.
En ciudades con un importante patrimonio edificado, como Toledo, este asesoramiento cobra especial relevancia. La rehabilitación energética debe ir acompañada del conocimiento de la normativa urbanística municipal, que condiciona las intervenciones y garantiza actuaciones respetuosas con el entorno y con plena seguridad jurídica.
Desde el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Toledo se insiste en que la rehabilitación energética, basada en criterios técnicos y profesionales, es una herramienta clave para avanzar hacia edificios más eficientes, sostenibles y confortables, contribuyendo de forma directa a los objetivos europeos y al bienestar de la ciudadanía.

