Nos citamos en la taberna La Esencial, en el corazón de Toledo, para conversar con Julián Lominchar. Natural de Corral de Almaguer y con 45 años, Lominchar se ha consolidado como una figura clave del cine de animación en España. Con una trayectoria que incluye hitos como Nocturna, Chico y Rita y la reciente nominada al Oscar Robot Dreams, el creativo toledano regresa a la actualidad por su nominación a los Premios Goya con Decorado. En este proyecto, donde ejerció como supervisor de animación 2D, lideró un equipo de más de 300 profesionales durante cinco años.
Raíces y formación en la provincia de Toledo
A sus 45 años, Julián Lominchar ha regresado a su localidad natal, Corral de Almaguer, un municipio de poco más de 5.000 habitantes que considera su refugio y fuente de aprendizaje constante. Pese a que su oficio no siempre fue sencillo de explicar en un entorno rural, el animador destaca que la ciudad de Toledo sigue siendo un espacio fundamental para su proceso creativo, sirviendo como lugar de inspiración en momentos de saturación laboral.
Su interés por esta disciplina surgió de una temprana combinación entre su afición por el dibujo y su pasión por el cine. Para Julián Lominchar, la animación representa un lenguaje artístico completo que integra interpretación, pintura y música, permitiendo una conexión directa entre el creador y la obra a través del trazo analógico.
El proyecto más reciente de Julián Lominchar, Decorado, ha supuesto un esfuerzo de cinco años de trabajo y la coordinación de más de 300 profesionales. Bajo la dirección de Alberto Vázquez, la cinta apuesta por la animación tradicional, una decisión que Lominchar defiende por la calidez y la capacidad de transmitir emociones que posee el dibujo a mano frente al 3D.
«Creo que el dibujo es más directo; de la persona directamente a lo que es el dibujo hay una conexión más directa que cuando estás moviendo un programa de 3D»
A pesar de las fluctuaciones del mercado, el supervisor asegura que la animación 2D atraviesa un buen momento, con producciones adultas y experimentales que logran posicionarse en los principales festivales del mundo. En este sentido, pone como ejemplo el modelo de Francia, donde la animación es tratada como cine de autor y cuenta con un mayor respaldo industrial y creativo en comparación con España
Más allá del reconocimiento en los galardones nacionales, Julián Lominchar mantiene su hábito de dibujar sobre papel de manera artesanal, alternándolo con el uso de pantallas digitales profesionales. Entre sus planes futuros destaca la posibilidad de desarrollar proyectos cinematográficos vinculados directamente con Toledo, como una colaboración en fase de gestación junto al cineasta Carlos Valdri. Esta iniciativa busca potenciar la región como escenario y centro de producción para el cine de animación con sello local.
Entre las raíces y la industria
Regresas a los Goya con una nueva nominación. Tras años de carrera, ¿Qué queda de Corral de Almaguer en el Julián actual?
Todo. Actualmente vivo allí de nuevo. Aunque por motivos laborales he residido en Madrid o A Coruña para integrarme en grandes estudios, volver al pueblo es volver a casa. Es el lugar donde me crie y donde absorbí todo lo que hoy forma parte de mí.
Toledo se asocia a la historia y al silencio de la piedra. ¿Condiciona este paisaje tu forma de animar?
Mi oficio no es fácil de entender en un entorno rural; cuando era joven y decía que quería hacer dibujos animados, me miraban raro. No hay referentes ni industria aquí, por lo que siempre miramos hacia Madrid. Sin embargo, Toledo es una ciudad profundamente inspiradora. Cuando necesito despejarme o buscar creatividad, paseo por sus calles; es un lujo tener este entorno tan cerca.
El dibujo como vocación y resistencia
¿Recuerdas el momento en que decidiste que el dibujo sería tu profesión?
El cine y el dibujo siempre han ido ligados en mi vida. Me fascinaba cómo la animación englobaba tantas disciplinas: interpretación, música, pintura y técnica. Siempre digo que me gustan más los making of que las propias películas, porque lo que realmente me apasiona es la fase de creación.
Decorado apuesta por la animación tradicional en plena era digital. ¿Es una declaración de intenciones?
Es una apuesta del director, Alberto Vázquez, pero yo la comparto plenamente. En su día tuve la oportunidad de aprender animación 3D y me negué. Para los que amamos la artesanía, el dibujo a mano tiene una calidez y una capacidad para interpretar emociones que lo digital no alcanza. El dibujo es una conexión directa entre la persona y el papel. Aunque el 2D pasó por rachas difíciles, ahora vivimos un gran momento con producciones adultas de enorme calidad que llegan a los mejores festivales del mundo.
El cine de animación como lenguaje adulto
¿Persiste aún la idea de que la animación es un género exclusivamente infantil?
A la gente todavía le choca. Durante décadas, el monopolio de Disney y Pixar orientó el medio hacia el público familiar. Afortunadamente, directores independientes han abierto el campo hacia un cine más adulto y experimental. Decorado, por ejemplo, es una película compleja que aborda el capitalismo, las crisis existenciales y la salud mental. Me encanta descolocar al espectador que espera ver «dibujos infantiles» y se encuentra con un trasfondo tan profundo y humano.
Mencionas a Francia como referente. ¿Qué le falta a España para cuidar así este sector?
En Francia creen firmemente que el cine de animación es, ante todo, cine. Allí se trata como cine de autor y se arriesgan más. Aquí nos cuesta más porque dependemos mucho de la rentabilidad en taquilla y se arriesga menos en proyectos no comerciales. Deberíamos copiar ese respeto por el cine creativo con mayúsculas.
Futuro y proyectos en la región
¿Te ves desarrollando algún proyecto creativo en tu tierra natal?
Mis raíces están aquí y me gusta compaginar mi estancia en el pueblo con los viajes que exige cada proyecto. No descarto trabajar en Toledo próximamente. De hecho, mi amigo Carlos Valdri (de Consuegra) tiene un proyecto de largometraje que nos gustaría ejecutar aquí. Sería muy gratificante poder crear desde casa.



