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    El compositor toledano, que ya cuenta con un busto en su haber, regresa a la alfombra roja con la nominación de su cortometraje Una cabeza en la pared. Entre la producción de su propio sello y la finalización del largometraje homónimo, Torres nos recibe en Madrid para reflexionar sobre su carrera, sus raíces en Guadamur y el reto de reinterpretar la tradición.

    Tu nombre resuena con fuerza tras la nominación a los Premios Goya 2026 por el cortometraje de ficción Una cabeza en la pared. Tras haber ganado en 2022 con Mamá, ¿Cómo recibes esta nueva candidatura en un momento tan distinto de tu carrera?
    Estamos muy contentos. Esta vez la experiencia es diferente porque hace dos años fundé mi propio sello, La Federal Films. En este proyecto no solo me he vinculado como compositor, sino también como productor. Es un nivel de implicación distinto al que tuve con el Goya de Mamá o con la nominación del año siguiente.

    ¿Se vive realmente una nominación como un premio en sí mismo o el objetivo final siempre es la estatuilla?
    Absolutamente. Llegar hasta aquí, especialmente en una categoría tan competitiva como el cortometraje de ficción, es un espaldarazo al trabajo realizado; es la confirmación de que se están haciendo las cosas bien. Una vez que estás entre los cinco finalistas, por supuesto que quieres llevártelo a casa, pero el reconocimiento previo ya es muy valioso. Además, este corto es la antesala del largometraje de Manuel Manrique, que rodamos entre septiembre y octubre, incluyendo una semana en Toledo. La nominación ayuda a preparar el terreno para el estreno de esa película.

    El compositor Alberto Torres tras su nominación a los Premios Goya 2026 por el cortometraje Una cabeza en la pared.

    El refugio de Guadamur y la identidad regional

    Eres toledano y estás muy vinculado a Guadamur. ¿Qué ha significado para ti crecer allí como creador?
    Significa, paradójicamente, que tuve que marcharme. Pertenezco a una generación que, hace veinte años, no encontraba opciones en el sector audiovisual o creativo en nuestra región. Afortunadamente, Castilla-La Mancha está cambiando. Aunque sea más lento de lo que nos gustaría, están surgiendo iniciativas que fortalecen el tejido cultural para que los nuevos talentos no se vean obligados a emigrar.

    Aunque resides en Madrid, sueles regresar a la casa de tus abuelos en Guadamur. ¿Qué te aporta tu pueblo en el proceso creativo?
    Es mi refugio. Allí paso temporadas en una burbuja que me permite aislarme del ritmo frenético. El lujo de poder caminar entre olivos a dos minutos de casa me permite concentrarme en los momentos de mayor necesidad creativa.

    El compositor Alberto Torres posa tras su nominación a los Premios Goya 2026 por el cortometraje Una cabeza en la pared.

    La evolución del oficio y la tradición

    Tu trayectoria te ha llevado por Madrid, Boston, Bratislava o México. ¿Cómo influyen estos contrastes en tu música?
    Madrid es el centro neurálgico de la industria nacional y donde me formé en la Complutense. Pero esta profesión te permite tejer redes por todo el mundo. Por ejemplo, cada febrero intercambio casa y estudio en Berlín con mi colega Alberto Lucendo. Esos viajes y el contacto con otras culturas son un regalo que nutre mi base creativa.

    El corto Una cabeza en la pared reflexiona sobre la tauromaquia, la identidad y una España que busca pasar página. ¿Cómo trasladaste esos conceptos a la partitura?
    La idea original de Manu Manrique e Itzia San Juan trataba sobre alguien que perdía su vigencia. Propuse el contexto taurino para hablar de un individuo a la deriva, como un «Taxi Driver con toreros». Musicalmente, busqué la cohesión entre lo antiguo y lo nuevo: usamos sonidos electrónicos y guiños a la síntesis vintage de Blade Runner —referencia clave en la búsqueda de identidad— para acompañar esa zozobra del protagonista.

    Presente y futuro: entre la presión y el éxito

    Esta nominación llega mientras terminas la banda sonora del largometraje. ¿Es un impulso o añade presión a tu trabajo actual?
    Vitalmente, añade presión por una cuestión de agenda. Lo ideal sería estar recogido y concentrado en la composición, pero también hay que atender a los medios y los pases en la Academia. Es una carrera contrarreloj, pero la vida viene como viene y hay que afrontarla.

    En los últimos quince meses has terminado cinco largometrajes. ¿Qué le dirías a un joven de un pueblo toledano que sueña con dedicarse al cine o la música?
    Les diría que sí se puede. Es una vida que solo se vive una vez; deben pelear por sus sueños y hacer lo que sea necesario para alcanzarlos.

    Si finalmente ganas el Goya, ¿Cómo lo celebrarás?
    No he tenido tiempo ni de pensarlo. Mi prioridad ahora es la logística de la gala, como llevar a mi madre, que se está recuperando de una operación. Si ganamos, ya se verá; seguramente volveremos a casa con una buena celebración.

    El compositor toledano Alberto Torres analiza su nominación a los Premios Goya 2026 y su trayectoria vinculada a la provincia de Toledo.

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