La inteligencia artificial se ha integrado ya en la rutina de numerosos despachos jurídicos, ofreciendo nuevas posibilidades para agilizar tareas como la redacción de escritos, el análisis documental o la gestión de información jurídica. Sin embargo, su uso también plantea importantes desafíos en materia de confidencialidad, responsabilidad profesional y seguridad jurídica.
Con el objetivo de abordar estos retos desde una perspectiva práctica y responsable, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Toledo ha celebrado la conferencia La inteligencia artificial y la abogacía, una sesión formativa dirigida a profesionales del Derecho y al alumnado del Máster Universitario en Acceso a la Abogacía y a la Procura, celebrada en el Salón Carmen Conde Peñalosa de la sede colegial.
La ponencia ha sido impartida por Alfredo Sánchez-Rubio Triviño, decano del Real e Ilustre Colegio de la Abogacía de Zaragoza y uno de los autores del Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía.
Durante su intervención, el ponente analizó el impacto real que la inteligencia artificial está teniendo ya en el ejercicio de la abogacía, alertando de los riesgos derivados de un uso no supervisado de estas herramientas.

Entre las principales cuestiones abordadas destacaron la posible introducción de errores jurídicos en textos generados mediante IA, la utilización de referencias normativas inexistentes, las fugas de información sensible y las implicaciones deontológicas y legales asociadas a la protección del secreto profesional y los datos personales. En este sentido, se insistió en que la tecnología debe ser entendida como un apoyo al trabajo del abogado y nunca como un sustituto de su criterio profesional.
El Libro Blanco, impulsado por el Consejo General de la Abogacía Española, se ha consolidado como un documento estratégico para el sector jurídico, al analizar de forma integral los usos actuales de la inteligencia artificial y establecer recomendaciones claras para su integración segura, ética y responsable en los despachos.
Durante la sesión se compartieron también pautas prácticas para el uso profesional de estas herramientas, como la anonimización previa de la información, la revisión humana obligatoria de los contenidos generados, la diferenciación entre apoyo estilístico y generación jurídica, así como la utilización de entornos tecnológicos controlados en asuntos especialmente sensibles.

La actividad, organizada en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha, se enmarca dentro de la apuesta del Colegio por la formación continua y la capacitación digital de la abogacía, en un contexto de transformación tecnológica que ya está redefiniendo el ejercicio del Derecho.
Con esta iniciativa, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Toledo reafirma su compromiso con una innovación alineada con los principios éticos y deontológicos de la profesión, promoviendo un uso de la inteligencia artificial que refuerce la calidad, la seguridad y la confianza en el servicio jurídico.
